Inicio

Semblanza de Gabriela Alarcón

Soy Gabriela Alarcón, fotógrafa por elección y por amor. Desde hace veinticinco años, la fotografía me ha acompañado como una forma de mirar y entender el mundo. A través de mi cámara he aprendido a observar, a escuchar y a esperar ese instante en que la luz, la emoción y la historia se encuentran para ser guardadas en una imagen.

Mi camino comenzó en la fotografía publicitaria, donde tuve la fortuna de colaborar con agencias, crear imágenes para redes y realizar videos para talleres. Cada proyecto me permitió ser cómplice de quienes buscan mostrar su trabajo al mundo, aprender de sus procesos creativos y descubrir nuevas formas de contar con la imagen.

Con el tiempo, llegó una oportunidad que marcó mi vida: el teatro. En él encontré un universo que amo profundamente. Fotografiar una obra es observar cada gesto, cada respiración y cada silencio; es guardar el momento decisivo en el que el personaje revela su alma. A través de esta experiencia he trabajado junto a directores, productores y actores, creando la memoria visual de muchas puestas en escena.

He tenido el privilegio de retratar la mirada de actores, músicos, fotógrafos, yoguis y personas maravillosas, todos ellos frente a mí, confiando en mi lente para capturar su esencia en un clic. Esa conexión me ha llevado a desarrollar mi proyecto personal en ceremonias de cacao, conciertos, experiencias de música y talleres holísticos, donde la fotografía se convierte en un espacio de encuentro y presencia.

También he descubierto en la enseñanza otra forma de mirar. He impartido clases en universidades, secundarias y talleres para adolescentes, convencida de que la fotografía puede ayudarnos a reconocer quiénes somos y de dónde venimos. Trabajar con jóvenes en condiciones vulnerables ha sido una experiencia transformadora: a través de la imagen, muchos de ellos han encontrado su voz, su identidad y su lugar en el mundo.

Hoy, mi trabajo visual es una búsqueda constante: observar, escuchar y guardar el instante que cuenta una historia. Porque cada fotografía es un recuerdo que nos define, una huella del tiempo que nos invita a mirar con más amor, más calma y más conciencia.